Una pequeña historia para ti esta mañana, inspirada en la vida y enseñanzas del Venerable Swami Tilak y su hijo Tilakasuta, su torpe discípulo.
 
Un monje anciano y una joven bhaktini paseaban en silencio. Llegaron a un ashrama muy bonito y famoso. La joven bhaktini dijo:
– Entremos y escuchemos el satsangha  del Godman, que es el abad de este ashrama.
El monje anciano señaló con su dedo el estanque de agua y dijo:
– Mira.
Pero la joven bhaktini no entendió y siguieron caminando.
Llegaron a un ashrama muy poco conocido y humilde, y el anciano monje dijo a la joven bhaktini:
– Entremos, sentémonos a los pies de este gran sabio, y escuchemos sus palabras maravillosas sobre el Dharma.
La joven bhaktini dijo:
– ¿Por qué aquí sí y en el ashrama famoso no? ¿Conoce usted a este Maestro? ¡Nunca oí hablar de este sitio!
El monje respondió:
– No le conozco, pero conozco su estanque de agua limpio. ¡Mira! Aquí no hay hojas secas pudriéndose, en el otro sí. Y siguió diciendo a la joven bhaktini:
– No debes de guiarte por las apariencias. La vida religiosa es muy confusa y lo que más brilla, no tiene luz y además ciega a todos. Los pequeños detalles hablan de los sabios y de los ignorantes. El monje que aquí vive y gobierna este monasterio no será famoso para el mundo, pero es bien conocido de Dios. Los hechos y la humildad son valorados por Dios, mientras que las palabras y la fama por los hombres.
Swami Shankaratilaka

Swami Shankaratilaka

Maestro rector Fundación Védica

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