Un mini cuento para hacerte meditar

por Swami Shankaratilaka

Acostumbrado a ver el sol reflejado en el agua, Manuel nunca había levantado su vista al cielo. Era especialista en reconocer el sol en los vasos cuadrados, en los redondos, en los cubos, en los estanques, en las fuentes, incluso en el río y en el océano.

 

Un día Tilakasuta le mostró el sol en el firmamento y Manuel quedó cegado temporalmente por la inmensa luz. Gurudeva reprendió a Tilakasuta por su inadecuada acción: “Sin tener la adecuada protección nadie debe de ver el sol por si mismo, ya que la inmensa luz le cegará”.

Dirigiéndose a Manuel le dijo: “Tú ahora ya no puedes ver el sol en el agua, ¿qué harás?”.

 

Manuel le respondió: “Venerable he descubierto que nunca veía el sol sino su reflejo en el agua. Era mi ignorancia la que me llevó a confundir el sol con su reflejo. Ahora veo el sol en mi mente cuando recuerdo su luz que ha impregnado mi mente gracias a la comprensión de lo que es reflejo, luz y conciencia”

 

Gurudeva complacido dijo: “Así es, hijo mío, el sol mismo se manifiesta como luz, pero él es más que la luz, la mente lo reconoce como una apariencia aproximada de lo que realmente es viéndolo reflejado en las cosas del mundo y en su ausencia, el mundo se oculta, pero también en su omnipresencia el mundo desaparece de la mente. Es un misterio, pero el sol no puede ser visto nunca con los ojos y por lo tanto, la mente reconocerlo directamente, pero en cambio el sol nos permite ver el mundo, a otros y a nosotros mismos aun cuando no podemos verlo a él mismo”.

 

Tilakasuta cerró los ojos y comprendió meditativamente que la luz de sus pensamientos era la luz del sol verdadero de todos los soles aparentes.

 

OM TAT SAT

Swami Shankaratilaka

Swami Shankaratilaka

Maestro rector Fundación Védica

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